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La Joyería-Relojería Casa Juan cumple 50 años

Juan Romero de la Osa y su hijo José Antonio, gerentes de Casa Juan

Pocos negocios pueden presumir de cumplir 50 años de historia. Tras cuatro generaciones, al frente de Casa Juan están Juan Romero de la Osa y su hijo José Antonio. Ambos han sido entrevistados por Luis de la Calle en SER Madrid Sierra.

¿Cómo podríamos resumir estos 50 años de Joyería Casa Juan?
Juan: Somos un negocio que siempre ha tratado de cumplir con el público haciendo las cosas bien para que el cliente vuelva.
¿Siempre han estado en el mismo punto en la Calle Real?
J.: Sí. La joyería al principio estaba en el piso de arriba y luego bajó a pie de calle.
¡Y cómo ha cambiado la Calle Real desde entonces!
J.: Un poquito (risas).
José Antonio: Yo llegué con seis añitos y recuerdo las calles de Villalba, donde no había nada de asfalto, era todo tierra.
Hablamos de 50 años…
J.A.: ¡50 años! Afortunadamente se ha mejorado mucho y nosotros gracias a Dios hemos tenido la suerte de no tener que variar nuestro punto de ubicación para que todo el público nos tenga localizados desde el principio.
Sois la relojería y la joyería por antonomasia de Villalba.
J.A.: Somos la más antigua y, en consecuencia, la que primero conocieron los habitantes de Villalba. Villalba ha crecido muchísimo y ha hecho falta más servicios en todos los sectores y también en relojería y joyería, que afortunadamente tenemos muchos compañeros. Pero estamos muy orgullosos de ser los primeros.
Lo que habrá pasado por vuestras manos, ¿eh?
J.A.: Pues sí… mi padre, además, es el encantador de los relojes antiguos. Es capaz de ponerlos todos en funcionamiento y es lo que más le gusta.
Juan, ¿qué es lo más complicado que has tenido en las manos para arreglar?
J.: Lo más complejo es cuando no hay piezas para los relojes antiguos y hay que hacérselas a mano.
J.A.: Antiguamente no había tanta manufactura, no había tanta posibilidad de conseguir piezas hechas y ellos se tenían que buscar la vida resolviendo los problemas cuando venía cualquier reloj que tenía una rueda, un ancora o un cubo roto. Todo lo hacían a mano, de hecho mi padre sigue haciendo todavía algo a mano porque es lo que más le gusta.
J.: Lo que pasa es que me tengo que entretener, no puedo estar aburrido. Entonces me entretengo haciendo cositas de esas que he hecho toda la vida y cuando las termino tengo esa satisfacción.
Tú eres un artesano del reloj. ¿Mantienes las mismas facultades? Porque hará falta un pulso especial…
J.: Gracias a Dios, de cabeza, de vista y de pulso estoy muy bien.
¿Qué es lo más caro que ha pasado por tus manos?
J.: ¡Han pasado muchos relojes caros! Archelon, Rolex y de bolsillo relojes antiquísimos…
¿Y lo más antiguo?
J.A.: Han venido algunos que podrían tener unos 200 años.
J.: Ahora mismo estoy liado con uno, precisamente, que muy antiguo… un regalo que le han hecho a un señor como recuerdo de un íntimo amigo de él. Es un reloj de bolsillo al que se da cuerda con una llave, no lleva corona.
J.A.: Esto era muy común en los años entre 1.800 y 1.900, incluso antes. Antiguamente no llevaban corona sino una llave muy pequeña. Se levanta la tapa posterior del reloj y ahí se ve el eje del cubo donde se introduce la llave y le das cuerda poco a poco.
J.: Esa llave sirve para dar cuerda y también para poner el reloj en hora.
¿El móvil está matando al mundo del reloj?
J.A.: Los chicos jóvenes se acostumbran al móvil y pasan del reloj. Pero la gente de mediana edad seguimos usándolo.
¿Y los smartwatch?
J.A.: Son más un tipo de electrónica que de relojería. Eso le está comiendo terreno a la relojería, pero a la persona que le gusta el reloj nunca va a dejarlo.
En este medio siglo habéis vivido buenos momentos… y otros no tan buenos, ¿no?
J.A.: Ha habido de todo, lo que pasa es que uno se queda siempre con lo bueno. Ha habido algunos momentos que muchos clientes nos recuerdan de vez en cuando, de una agresión física que tuvimos por dos delincuentes y fue, la verdad, muy doloroso para nosotros y para nuestros clientes, que nos aprecian mucho, que estaban continuamente preguntando y preocupándose de cómo estábamos. Y eso es de agradecer.
¿Cómo va a ser la celebración de 50 los años? 
J.A.: Hemos tenido una promoción de un 15% para agradecer a nuestros clientes que nos hayan permitido estar 50 años sirviéndoles. Y en Navidad probablemente daremos alguna sorpresilla.
Trabajar con artículos de valor sentimental es siempre una gran responsabilidad…
J.A.: Hay muchos clientes que te vienen con relojes a los que  tienen un cariño tan especial que hay que intentar repararlos como sea. Por activa o por pasiva, como decía Luis Aragonés. Siempre nuestro interés está puesto en en satisfacer a la persona que viene.

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