2 marzo, 2021

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La Presa del Gasco, más cerca de convertirse en “Bien de Interés Cultural”

El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicaba ayer la Resolución de 25 de noviembre de 2020, de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, por la que se incoa el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Paisaje Cultural, de la Presa de El Gasco y el Canal del Guadarrama, en los municipios de Galapagar, Las Rozas de Madrid y Torrelodones.

Se espera que esta vez sea la definitiva para conseguirlo. Ha sido un largo camino que comenzó en 2012 cuando los tres Ayuntamientos aprobaron una moción presentada por el PSOE con la inteción de poner en valor estos importantes elementos de la historia de Madrid.

La Presa de El Gasco, también denominada Estrecho de Peña o Presa de Carlos III, es uno de los proyectos de ingeniería civil más importantes de la España del siglo XVIII. Está situada sobre la garganta del río Guadarrama, en un paraje protegido actualmente por el Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno.

Las obras de esta gran infraestructura hidráulica comenzaron en 1787, durante el reinado de Carlos III. El recién inaugurado canal de Manzanares pronto resultó insuficiente, y la prensa y diversas entidades dieron la voz de alarma. Fue en este momento cuando el ingeniero francés Carlos Lemaur (1720?-1785) concibió la idea de hacer la presa del Gasco y el canal de Guadarrama, con el objetivo de retener el caudal del rio Guadarrama y conectar Madrid con Sevilla a través de un canal navegable. El proyecto fue redactado en 1785, momento en el que el ingeniero francés fallece repentinamente, encargándose a partir de ahora de su ejecución sus dos hijos, D. Carlos y D. Manuel. El Rey autoriza el proyecto en 1787 y se financia por el Banco Nacional de San Carlos.

Se diseñó para ser la presa más alta del mundo, con 93 metros, lo que la convertía en un proyecto singular e inigualable en la España y Europa de su tiempo. El fin de esta de esta obra era acumular agua y, mediante un canal artificial, comunicado con el canal de Manzanares en un primer término, conducirla por Madrid, Aranjuez, Puerto de Despeñaperros y, desde allí, paralelo al Guadalquivir, llegar a Sevilla. Un total de 771 km recorridos y un desnivel de 800 metros. De esta forma la capital de España habría quedado comunicada fluvialmente con el Océano Atlántico, ya que desde Sevilla el río Guadalquivir es navegable hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda. Esta infraestructura garantizaría además el abastecimiento de agua para el consumo de la capital y el riego de las tierras de labranza de los pueblos de alrededor, que hasta la fecha resultaba insuficiente.

Las obras empezaron en marzo de 1787 con solo 100 obreros, cifra que se fue aumentando hasta alcanzar, en ciertos momentos, los 5.000 trabajadores. Se desarrollaron con muchas dificultades e incidencias, entre ellas problemas de financiación por parte del Banco de San Carlos, de ahí que se empezase utilizando como mano de obra soldados, que posteriormente, fueron reemplazados por prisioneros condenados a trabajos forzosos.

Finalmente, no se llevó a cabo más que las obras de construcción de la presa y de algunos de los tramos del canal del Guadarrama. Tras de doce años de trabajos, el 14 de mayo de 1799, una fuerte tormenta provocó que se derrumbara parte del muro, cuando se llevaban levantados 53 metros de altura. En el informe que tres días después enviaron los hermanos Lemaur, se estimaba que habían caído 13.800 varas cúbicas de obra y que la reparación costaría 266.000 reales. En este momento el Banco ordena la paralización del proyecto y, poco tiempo después se decide suspenderlo definitivamente.

Lo que en la actualidad se conserva del proyecto de Carlos Lemaur es la ruina de la presa, con una longitud de 251 metros y una anchura, en su base, de 72 metros. Al interrumpirse la obra sin terminar, también quedan en los alrededores muchos testimonios: grandes montones de cal, sillares, edificaciones del momento de la construcción, caminos zigzagueantes para subir el granito con más facilidad, etc. En el momento del derrumbe se habían construido también 27 km del canal de Guadarrama, hasta el municipio de las Rozas. Conserva bastante bien el canjeado, y muchos de sus 38 acueductos que encauzaban los arroyos que atravesaban el canal.

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